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Xenogears: Solaris y la naturaleza humana

En el vasto universo de los JRPGs, pocos juegos han dejado un impacto tan profundo como Xenogears. Lanzado por Squaresoft en 1998, este juego rompió moldes con su narrativa ambiciosa y sus profundas implicaciones filosóficas. Un elemento clave de su fuerza narrativa se encapsula en la ciudad de Solaris, un escenario que explora los aspectos más oscuros de la naturaleza humana y el control social.

Bajo la dirección visionaria de Tetsuya Takahashi y Kaori Tanaka, Xenogears enfrentó numerosos desafíos durante su creación. Uno de los más notables fue el cambio a un estilo de novela visual en la segunda mitad del juego. Esto no se debió a problemas de presupuesto, sino más bien a un plazo estricto de dos años y a un equipo aún en proceso de aprender el desarrollo en 3D. A pesar de estas limitaciones, el segundo disco del juego mantuvo su profundidad narrativa, apoyándose en texto e imágenes para culminar su compleja historia.

El papel de Solaris en Xenogears es crucial para la exploración de temas sociales. Esta avanzada metrópoli flotante ejerce control sobre el mundo inferior, al que despectivamente llama "corderos". El juego critica la estratificación de clases a través de su división de Solaris en sectores jerárquicos, cada uno representando diferentes estatus sociales. La clase más baja, conocida como los "Trabajadores Abeja", soporta condiciones opresivas, reflejando un microcosmos de las disparidades de clase del mundo real.

Lo que realmente planeaban los desarrolladores

Más allá de su narrativa, Xenogears es notable por sus inspiraciones filosóficas, extraídas de las obras de Freud, Jung y Nietzsche. Esta rica combinación de elementos filosóficos en la trama del juego es parte de lo que otorga a Solaris su resonancia duradera. La complejidad narrativa es una característica distintiva que ha influido en numerosos otros juegos en el género, estableciendo un criterio para la profundidad del relato en los RPGs.

Xenogears no solo entretuvo; invitó a los jugadores a reflexionar críticamente sobre el mundo y su lugar en él. Los personajes del juego, especialmente el protagonista Fei, se enfrentan a preguntas existenciales y dilemas personales, añadiendo capas a la narrativa. La interacción entre los problemas personales y sociales dentro de Solaris desafía a los jugadores a enfrentar verdades incómodas sobre la autoridad y la autonomía.

A pesar de su desarrollo accidentado, Xenogears ha alcanzado un estatus de culto entre los jugadores por su ambición y corazón. Su legado perdura, influenciando títulos posteriores e inspirando a una generación de desarrolladores a traspasar los límites de la narrativa en los videojuegos. A medida que los jugadores navegan por el traicionero paisaje político y social de Solaris, se recuerdan del poder del relato al descubrir verdades humanas.

Xenogears no se propuso ser simplemente un juego o un medio para una reflexión más profunda, sino que logró ambos. El viaje a través de Solaris no es solo un paso por un nivel del juego; es una experiencia provocadora que continúa cautivando y desafiando. Mientras la ciudad flota en lo alto, su sombra proyecta una larga reflexión sobre la naturaleza de la humanidad, dejando una huella imborrable en la historia del gaming.